Nadie puede negar el poder del
kirchnerismo para marcar la agenda; tampoco
desconocer los medios que utilizan para llevar adelante sus objetivos.
Ya han demostrado sobradamente su desapego a las normas y su barbarie política,
propia de un populismo vulgar. La Constitución Nacional no es un límite para
ellos y así quedan tendidos en su
camino los ciudadanos, las empresas y las instituciones del país.
Esto se debe fundamentalmente a una
razón: no tienen plan “B”. Su estructura verticalista, autoritaria y cerrada
hace que “Cristina eterna” sea su única forma de subsistencia. “Van por todo”, e “ir por todo” es someternos, como sea y a
cualquier costo. “Seguir avanzando” es la estatización o expropiación, las
reformas del código civil y penal, la visión “libertaria” del sistema
penitenciario, el direccionamiento del crédito, el avanzar en temas de
propiedad de la tierra, el férreo control
del dólar, las salidas del país y las compras fuera de él. En fin, eliminar
al que se considere enemigo y a todo lo que se interponga en su camino.
Todos sabemos que el kirchnerismo
necesita ampliar el padrón porque los números no cierran. Para ellos, los
partidos políticos son clubes electorales, simplemente un medio para llevar
adelante sus fines personalistas. Apelan
al “voto joven”, al “voto extranjero” y también al voto de la “población
carcelaria”.
Y así, todos tenemos que entrar en sus
“discusiones engañosas” para no ser vistos como antipáticos o antiprogresistas.
La cuestión, dicen, es ampliar derechos. No importan los existentes. Moyano opina que “los pibes de 16 años no
están preparados para votar”; Binner insistió en apoyar el proyecto del voto a
los 16 años y, de esta forma, “la oposición” vuelve a caer en la trampa. Para
ésto se utilizan horas y días de debate, hasta que al kirchenrismo no le
convenga más, porque algunas de sus
iniciativas no cumplan con los resultados previstos y decidan sacar el tema de
la agenda. Entonces todos comenzaremos, una vez más, a discutir lo que ellos
dictaminen para el caso, mientras van quedando escondidos los grandes temas
como: Schoklender, Indec, Ciccone, Repsol y Once, que ya pocos discuten e –incluso-
pocos recuerdan.
Decimos que es una “discusión engañosa”, porque detrás del “voto carcelario” está el
“Vatallón Militante”, con sus simpáticos uniformes de superhéroes rodeados
de peligrosos delincuentes sueltos;
detrás del “voto extranjero” están los grupos kirchneristas organizados, que
son capaces de hacer cualquier cosa y sin control; detrás del “voto joven” está
“La Cámpora”, con sus clases de civismo
por parte de novatos militantes bien remunerados que invaden escuelas primarias
y secundarias.
Gran cantidad de jóvenes son víctimas del
empobrecimiento y de la marginación social, de la falta de empleo, de la
prostitución, del alcoholismo y también, hoy, del narcotráfico. El 50
por ciento no termina el secundario. Pero tienen derecho a educarse , tienen
derecho a vivir en una sociedad mejor y
a un proyecto que de sentido a su vida.
Desde el grupo Consensuar no queremos caer en esta “discusión engañosa”
y pensamos que la situación que vivimos exige un mensaje claro y directo.
Creemos que la juventud argentina tiene que ser escuchada y tenida en cuenta;
no utilizada demagógicamente por oportunismo político-partidario.
Debemos esperar que en la Argentina
soplen, certeramente, vientos de respeto a las instituciones, vientos propios
de una verdadera república que -por el
momento- no tenemos.
Seguiremos luchando hasta lograrlo.