miércoles, 12 de septiembre de 2012

Discusiones engañosas




      Nadie puede negar el poder del kirchnerismo para marcar la agenda; tampoco  desconocer los medios que utilizan para llevar adelante sus objetivos. Ya han demostrado sobradamente su desapego a las normas y su barbarie política, propia de un populismo vulgar. La Constitución Nacional no es un límite para ellos y así quedan  tendidos  en  su camino los ciudadanos, las empresas y las instituciones del país. 
      Esto se debe fundamentalmente a una razón: no tienen plan “B”. Su estructura verticalista, autoritaria y cerrada hace que “Cristina eterna” sea su única forma de subsistencia. “Van por todo”,  e “ir por todo” es someternos, como sea y a cualquier costo. “Seguir avanzando” es la estatización o expropiación, las reformas del código civil y penal, la visión “libertaria” del sistema penitenciario, el direccionamiento del crédito, el avanzar en temas de propiedad de la tierra, el férreo control  del dólar, las salidas del país y las compras fuera de él. En fin, eliminar al que se considere enemigo y a todo lo que se interponga en su camino.
      Todos sabemos que el kirchnerismo necesita ampliar el padrón porque los números no cierran. Para ellos, los partidos políticos son clubes electorales, simplemente un medio para llevar adelante sus fines personalistas.  Apelan al “voto joven”, al “voto extranjero” y también al voto de la “población carcelaria”.
      Y así, todos tenemos que entrar en sus “discusiones engañosas” para no ser vistos como antipáticos o antiprogresistas. La cuestión, dicen, es ampliar derechos. No importan los existentes.  Moyano opina que “los pibes de 16 años no están preparados para votar”; Binner insistió en apoyar el proyecto del voto a los 16 años y, de esta forma, “la oposición” vuelve a caer en la trampa. Para ésto se utilizan horas y días de debate, hasta que al kirchenrismo no le convenga más, porque  algunas de sus iniciativas no cumplan con los resultados previstos y decidan sacar el tema de la agenda. Entonces todos comenzaremos, una vez más, a discutir lo que ellos dictaminen para el caso, mientras van quedando escondidos los grandes temas como: Schoklender, Indec, Ciccone, Repsol y Once, que ya pocos discuten e –incluso- pocos recuerdan.
      Decimos que es una “discusión engañosa”,  porque detrás del “voto carcelario” está el “Vatallón Militante”, con sus simpáticos uniformes de superhéroes rodeados de  peligrosos delincuentes sueltos; detrás del “voto extranjero” están los grupos kirchneristas organizados, que son capaces de hacer cualquier cosa y sin control; detrás del “voto joven” está “La Cámpora”,  con sus clases de civismo por parte de novatos militantes bien remunerados que invaden escuelas primarias y secundarias.
      Gran cantidad de jóvenes son víctimas del empobrecimiento y de la marginación social, de la falta de empleo, de la prostitución, del alcoholismo y también, hoy, del narcotráfico.  El  50 por ciento no termina el secundario. Pero tienen derecho a educarse , tienen derecho  a vivir en una sociedad mejor y a un proyecto que de sentido a su vida.
      Desde el grupo Consensuar no queremos caer en esta “discusión engañosa” y pensamos que la situación que vivimos exige un mensaje claro y directo. Creemos que la juventud argentina tiene que ser escuchada y tenida en cuenta; no utilizada demagógicamente por oportunismo político-partidario.
      Debemos esperar que en la Argentina soplen, certeramente, vientos de respeto a las instituciones, vientos propios de una verdadera  república  que -por el momento- no tenemos.
      Seguiremos luchando hasta lograrlo.