martes, 29 de octubre de 2013

Carta a LA NACION

Sr Director
Así como estuve en desacuerdo con la posición de Beatriz Sarlo –y la de muchos otros “intelectuales”- en relación  al tema Malvinas, vuelvo  hoy a disentir con ella, pero esta vez con respecto a su artículo titulado  “De eso no se habla”, publicado el día martes 30 de julio de 2013.
Sarlo   –al igual que el kirchnerismo que tanto critica-  cae abiertamente en el autoritarismo de una “elite intelectual” que  busca ideologizar  todos los temas, con el solo objeto del conflicto, por el conflicto mismo.  Nunca  busca una solución y cae en la descalificación del otro, por no llegar éste –según la visión de Sarlo-  a la “altura” moral o “intelectual” de “ellos”. Divide y descalifica innecesariamente.
Sarlo critica un supuesto discurso vacío de ideología –de Michetti- , pero asimismo, cuando ésta última deja entrever una cierta ideología, Sarlo vuelve a “pegarle”, sencillamente,  porque no es lo que ella pretende que diga o piense.
Sería muy saludable que  Sarlo entendiera  que el país efectivamente necesita de valores -más allá de las ideologías-  y de personas que dialoguen, en el camino de la unión y la concordia. Su generación “militante” de los 60’ y 70’, destruyó al país en nombre de ideologías cargadas de odio, resentimiento y prepotencia.
Por último, sería importante y recomendable aprender  de nuestro Papa Francisco -que cambia el eje del mundo- y nos enseña el camino de la unidad,  que busca dejar atrás el conflicto, enseñándonos a respetar y tolerar más al otro y - por sobre todas las cosas-  deberíamos aprender  a ser más humildes.

Guillermo P. Madero

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Discusiones engañosas




      Nadie puede negar el poder del kirchnerismo para marcar la agenda; tampoco  desconocer los medios que utilizan para llevar adelante sus objetivos. Ya han demostrado sobradamente su desapego a las normas y su barbarie política, propia de un populismo vulgar. La Constitución Nacional no es un límite para ellos y así quedan  tendidos  en  su camino los ciudadanos, las empresas y las instituciones del país. 
      Esto se debe fundamentalmente a una razón: no tienen plan “B”. Su estructura verticalista, autoritaria y cerrada hace que “Cristina eterna” sea su única forma de subsistencia. “Van por todo”,  e “ir por todo” es someternos, como sea y a cualquier costo. “Seguir avanzando” es la estatización o expropiación, las reformas del código civil y penal, la visión “libertaria” del sistema penitenciario, el direccionamiento del crédito, el avanzar en temas de propiedad de la tierra, el férreo control  del dólar, las salidas del país y las compras fuera de él. En fin, eliminar al que se considere enemigo y a todo lo que se interponga en su camino.
      Todos sabemos que el kirchnerismo necesita ampliar el padrón porque los números no cierran. Para ellos, los partidos políticos son clubes electorales, simplemente un medio para llevar adelante sus fines personalistas.  Apelan al “voto joven”, al “voto extranjero” y también al voto de la “población carcelaria”.
      Y así, todos tenemos que entrar en sus “discusiones engañosas” para no ser vistos como antipáticos o antiprogresistas. La cuestión, dicen, es ampliar derechos. No importan los existentes.  Moyano opina que “los pibes de 16 años no están preparados para votar”; Binner insistió en apoyar el proyecto del voto a los 16 años y, de esta forma, “la oposición” vuelve a caer en la trampa. Para ésto se utilizan horas y días de debate, hasta que al kirchenrismo no le convenga más, porque  algunas de sus iniciativas no cumplan con los resultados previstos y decidan sacar el tema de la agenda. Entonces todos comenzaremos, una vez más, a discutir lo que ellos dictaminen para el caso, mientras van quedando escondidos los grandes temas como: Schoklender, Indec, Ciccone, Repsol y Once, que ya pocos discuten e –incluso- pocos recuerdan.
      Decimos que es una “discusión engañosa”,  porque detrás del “voto carcelario” está el “Vatallón Militante”, con sus simpáticos uniformes de superhéroes rodeados de  peligrosos delincuentes sueltos; detrás del “voto extranjero” están los grupos kirchneristas organizados, que son capaces de hacer cualquier cosa y sin control; detrás del “voto joven” está “La Cámpora”,  con sus clases de civismo por parte de novatos militantes bien remunerados que invaden escuelas primarias y secundarias.
      Gran cantidad de jóvenes son víctimas del empobrecimiento y de la marginación social, de la falta de empleo, de la prostitución, del alcoholismo y también, hoy, del narcotráfico.  El  50 por ciento no termina el secundario. Pero tienen derecho a educarse , tienen derecho  a vivir en una sociedad mejor y a un proyecto que de sentido a su vida.
      Desde el grupo Consensuar no queremos caer en esta “discusión engañosa” y pensamos que la situación que vivimos exige un mensaje claro y directo. Creemos que la juventud argentina tiene que ser escuchada y tenida en cuenta; no utilizada demagógicamente por oportunismo político-partidario.
      Debemos esperar que en la Argentina soplen, certeramente, vientos de respeto a las instituciones, vientos propios de una verdadera  república  que -por el momento- no tenemos.
      Seguiremos luchando hasta lograrlo.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Pinedo: “Estamos en la trinchera”

Ante un centenar de personas, Federico Pinedo y Jorge Triaca arengaron a sus militantes para salir a defender el proyecto presidencial de Mauricio Macri, ante la embestida kirchnerista. “Hay que ocupar el espacio que están dejando libre los partidos que están jugando ya con el kirchnerismo”, sentenció Federico Pinedo, ante una sala repleta de dirigentes, funcionarios y militantes del partido macrista, en la comida mensual del grupo Consensuar. El jefe del bloque PRO hizo un análisis de la situación política y de la estrategia del partido de cara al proyecto “Macri 2015”. También se refirió al aceleramiento de los acontecimientos que se están dando en la política nacional, producto de los continuos embates del gobierno nacional.
“Sinceramente no creí que el gobierno nacional fuera a radicalizarse después de las elecciones, pero lamentablemente en seis meses nos demostraron que no tienen límites”, dijo Pinedo en clara alusión claramente a las últimas medidas tomadas. Siguiendo esta línea, se refirió al envío de la Policía Federal para llevar, mediante la fuerza pública, al Presidente de SBASE, Juan Pablo Piccardo, a la audiencia por el conflicto laboral de los empleados del subterráneo y recordó que éstos, son métodos “que no se veían desde la época de la dictadura”. También se refirió a las restricciones económicas que se están dando y a las malas políticas que están llevando a cabo en ese sentido. “Se equivocan… va a sufrir el pueblo, con los altos precios y la escasez” Pero a pesar del preocupante momento político y económico, Pinedo llamó a “comenzar a ocuparse, a cada uno desde donde le toca”. También llamó a “todos los que sientan la necesidad de involucrarse en un proyecto superador al actual, sin autoritarismos, sin divisiones y en paz”. En ese sentido, comentó: “tenemos que formar un partido para competir a nivel nacional y ganar las elecciones. Vamos a estar con todos aquéllos que quieran estar con nosotros y construir una alternativa real al gobierno”. Asímismo, hizo hincapié en la importancia de consolidar al PRO como la segunda fuerza política del país y asi, competir con el kirchnerismo, con referentes de distintos sectores y partidos que estén dispuestos a sumarse. El Diputado Nacional Jorge Triaca, anteriormente y en sintonía con Pinedo, llamó a la militancia a la construcción de una alternativa de país posible desde el espacio del PRO: "el apoyo nos dan la fuerza para trabajar en pos de valores y de una visión de Argentina que va mucho más allá de nosotros".

miércoles, 11 de abril de 2012

A cien años de una reforma histórica
Este año se cumplen cien años de la sanción de la llamada Ley Sáenz Peña que cambió rotundamente las prácticas electorales en nuestro país. La memoria ciudadana recuerda que la reforma de 1912 estableció el voto secreto, universal y obligatorio. Sin embargo, la reforma del sistema electoral fue un plan más profundo, debido a que no sólo era necesario otorgar esos derechos;, sino que además había que brindar nuevas garantías y modificar de raíz los mecanismos de acceso a los cargos públicos.
Antes de la reforma de 1912 el voto era público o “cantado” y existían maniobras fraudulentas previas y posteriores a los comicios como la atemorización mediante el uso de la violencia y la intimidación a los electores. Además, se utilizaban los recursos del Estado a favor de los candidatos oficiales, resultando así la victoria de los partidos políticos que representaban al poder de turno. Los ciudadanos se encontraban ante un sistema que carecía de las condiciones mínimas para garantizar la autenticidad del acto electoral.
Durante su campaña presidencial, Roque Sáenz Peña prometió como objetivo principal de su gestión, reformar estas prácticas para dotar de mayor transparencia a las elecciones.
El plan se llevó adelante a partir de tres leyes.
La primera de ellas fue la 8.129 de Enrolamiento Militar. A través de este sistema, a cargo de las autoridades militares, todo ciudadano nativo estaba obligado a enrolarse. Una vez anotado, se hacía entrega de la Libreta de Enrolamiento; documento de identidad que se utilizaría también para emitir el sufragio e identificaba al votante con su foto y huella digital. Esto eliminaba, entre otras cosas, la posibilidad de que la misma persona votase reiteradas veces en distintas mesas.
La segunda, fue la 8.130 de Padrones Generales que se encargó de la formación del padrón electoral. Previo a la sanción de esta ley el padrón era transitorio, confeccionado especialmente para cada elección y dicha tarea estaba a cargo del Poder Ejecutivo. Con la reforma se estableció que la conformación del padrón electoral fuera responsabilidad del Poder Judicial. El Ministerio de Guerra enviaba al Ministerio del Interior las listas de los enrolados bajo la ley 8.129, y éste, a su vez, reenviaba las listas a los jueces federales encargados de las secciones electorales. A partir de allí el juez se encargaba de supervisar la veracidad del padrón y de habilitar a los ciudadanos aptos para votar.
La tercera, y la más famosa, fue la 8.871 que estableció el voto secreto, obligatorio y universal para varones, e instauró el sistema de lista incompleta que otorgaba la representación automática de las minorías en el Congreso de la Nación. El voto fue secreto para generar la total independencia y libertad del sufragante a la hora de emitir su voto. Así nacieron los cuartos oscuros donde el votante podía elegir en soledad y privacidad la boleta del partido de su preferencia. El carácter obligatorio buscaba terminar con la indiferencia de los ciudadanos ante las elecciones, penando la ausencia injustificada a votar.
Entre el año 1911 y 1912 el Congreso de la Nación trató estas tres leyes, dando sanción a la última el 12 de febrero de 1912. En menos de dos años de gobierno, Sáenz Peña cumplió con su promesa de campaña y la Argentina obtuvo uno de los sistemas electorales más avanzados del mundo.
La Reforma logró, entre otras cosas, que la Unión Cívica Radical levantase su abstención revolucionaria y aceptase presentarse a elecciones para alcanzar cargos públicos, dejando la revolución como una práctica del pasado. Así, se otorgó mayor estabilidad al sistema político de principios de siglo.
La sanción de estas leyes significó una reforma profunda e integral del sistema electoral y político argentino y generó una revolución política. Produjo, en el mediano plazo, el ingreso de un mayor número de representantes de partidos de la oposición modificando así composicioneslas composiciones de las Cámaras del Congreso ] y unos años después, permitió el acceso a la presidencia de Hipólito Yrigoyen.
A poco más de cien años de la ley Sáenz Peña es importante recordar a aquella clase dirigente que por idealismo democrático impulsó una reforma electoral que perjudicaba claramente los métodos utilizados hasta ese momento para el acceso al poder. El éxito de la reforma electoral de 1912 significó el comienzo del ocaso político de los mismos dirigentes que la llevaron adelante. Sin embargo, la Argentina alcanzó un sistema democrático más justo, popular, equitativo y confiable. Este hecho histórico nos enseña que las acciones políticas siempre son más fructíferas si anteponemos debeinspirar a poner siempre por delante el bien común de nuestro país a y deja de lado nuestras conveniencias partidarias o personales. A poco más de cien años de la Ley Sáenz Peña es importante recordarlo.

Ramón Beccar Varela
Juventud Consensuar

viernes, 10 de febrero de 2012

Dilema existencial
Por Castor López (h)

Hace poco más de un mes tuvimos ocasión de ver horrorizados lo sucedido en la ruta 11 a través del video del accidente publicado en internet por un ciudadano, del cual se hicieron eco todos los medios de comunicación del país.
En aquella oportunidad fuimos testigos, una vez más, del estado de desprotección y falta de controles vergonzante a la que nos encontramos sometidos en las rutas de nuestro país.
Pero además pudimos observar que el desenlace de aquel trágico episodio tuvo como protagonista a una persona que intervino logrando detener a los homicidas que en total estado de ebriedad tripulaban una camioneta Chevrolet C-10 con la que dieron muerte a una persona.
Ya en aquel momento se levantaron voces de ciudadanos indignados con la anarquía reinante en nuestras vías de tránsito terrestre y hasta hubo quienes se animaron a cuestionar la acción tardía de los desafortunados testigos de aquel funesto episodio.
Ahora, hace solo unos días, otro accidente en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora abrió definitivamente el debate: ¿es nuestro deber como ciudadanos, y ante la falta de acción de los organismos estatales con responsabilidad en la materia, intervenir ante un eventual episodio que pueda poner en peligro la vida de otros conciudadanos?
Desde el aspecto legal seguro que no. Nuestra constitución nos exime de tomar este tipo de actitudes heroicas en su artículo 19 por el principio de la libertad personal que estipula que “nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni privado de lo que ella no prohíbe”.
Por lo que el dilema se circunscribe solo al aspecto moral, que como bien sabemos queda restringido al fuero íntimo de las personas y exento de la autoridad de los magistrados.
En lo que a mi respecta, lo que me motivó a escribir este artículo fue la bronca e indignación que me provocó escuchar de boca de un vecino del adolescente que asesinó a dos personas en este accidente como (con pleno conocimiento de la edad del joven) lo vio sustraerle el vehículo a su abuela remolcándolo por unos metros a los empujones con la ayuda de sus amigos. Sin ni siquiera intentar la más mínima acción para detenerlos o denunciarlos. Tales acciones no comportan actitudes ni “ortivas” ni “buchonas” respectivamente.
Por el contrario, el comportamiento asumido por dicho vecino además de demostrar desinterés, irresponsabilidad y falta de apego a las normas. Evidencia una indiferencia total por la seguridad y bienestar ajenos. Este accionar totalmente disvalioso de un miembro de nuestra sociedad, nos es más que una muestra de lo que somos colectivamente y nos insta a la reflexión y autocrítica.
Como hombre nacido y criado en el interior del país (en la Argentina profunda) sé muy bien que las grandes urbes han sido desde antaño señaladas como reveladoras de esta clase de acciones sumamente individualistas. Pero hoy parecería ser que la problemática ha tomado alcance nacional, lo que torna el asunto más complejo y preocupante.
Pero esta espiral descendente no parece haber alcanzado aún su fondo. Por lo que exige de nosotros un mayor compromiso social que nos ayude a revertirla a través del esfuerzo colectivo cimentado en la inculcación de valores y reglas que hagan posible la convivencia armónica y digna de todos los habitantes de esta Nación.
Es por la vida de estas personas y la de muchas otras en el futuro por las que debemos hacerlo. Estos infortunados jóvenes, que hoy ya no disfrutan del enorme gozo de la vida, nos demandan ser mejores, tanto desde lo particular como desde lo colectivo. Si lo fuéramos, hoy estarían con nosotros.

lunes, 7 de noviembre de 2011


La Juventud Consensuar se capacita



Romina Jofré Secretaria de Comunicaciones del grupo, distinguida por Mauricio Macri por el mejor promedio de la promoción 2010.








El pasado 3 de Octubre en el Salón Dorado del Hotel Castelar, tuvo lugar la entrega de diplomas a los egresados de la promoción 2010 de la Escuela de Formación de Dirigentes Políticos del PRO.

El Diputado por la Provincia de Buenos Aires y Director de la Escuela, Lic. Ramiro Tagliaferro, felicitó a los egresados y los alentó a seguir construyendo el camino de una propuesta joven y proactiva.

Asimismo, se hizo presente el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Presidente de la Escuela, Ing. Mauricio Macri, quien expresó el deseo de que “esta nueva forma de hacer política se traslade a todo el país, sin improvisaciones y con una buena preparación de quienes asumirán responsabilidades ante sus conciudadanos”.

Participaron de la ceremonia las diputadas nacionales Paula Bertol y Silvia Majdalani, legisladores por la Ciudad y docentes de la Escuela.

La Juventud Consensuar felicita a sus miembros Fernando Freiz y Romina Jofré, por haber culminado con éxito esta etapa de capacitación y a su Secretaria de Comunicaciones por haber sido distinguida con el mejor promedio de la promoción 2010.